EL CUERPO FEMENINO EN LA ACTUALIDAD.
El cuerpo de la mujer es arte, vivimos en una sociedad en la que para tener un cuerpo perfecto tenemos que cumplir ciertas características, no estoy de acuerdo con eso. TODAS SOMOS ARTE.

Muchas veces entre mujeres nos atacamos, no despreciamos y nos agredimos.
¿En qué momento nos sentimos con el derecho de atacar a alguien por el simple hecho de no cumplir con nuestros estereotipos de belleza?
Comencemos por amarnos, por apreciarnos, por enorgullecernos de nosotras mismas y de las demás, hacerse un cambio es difícil, y la sociedad ayuda a que las cosas sean más complicadas.
Hay que aceptarnos tal y como somos, queriéndonos sin el afán de odiar, criticar solo porque alguien no cumple con lo que nosotros llamamos bellezas, queriéndonos gordas, flacas, con estrías o sin ellas.
ARTICULO DE REFLEXIÓN:
El cuerpo de la mujer es arte, vivimos en una sociedad en la que para tener un cuerpo perfecto tenemos que cumplir ciertas características, no estoy de acuerdo con eso. TODAS SOMOS ARTE.

Muchas veces entre mujeres nos atacamos, no despreciamos y nos agredimos.
¿En qué momento nos sentimos con el derecho de atacar a alguien por el simple hecho de no cumplir con nuestros estereotipos de belleza?
Comencemos por amarnos, por apreciarnos, por enorgullecernos de nosotras mismas y de las demás, hacerse un cambio es difícil, y la sociedad ayuda a que las cosas sean más complicadas.
Hay que aceptarnos tal y como somos, queriéndonos sin el afán de odiar, criticar solo porque alguien no cumple con lo que nosotros llamamos bellezas, queriéndonos gordas, flacas, con estrías o sin ellas.
ARTICULO DE REFLEXIÓN:
A lo largo de los diferentes siglos y en las
diferentes culturas, el concepto de belleza
ha ido evolucionando y adaptándose a los
gustos y preferencias de cada época incorporando en cada momento un sinfín de
significaciones.
En su esfuerzo por verse y
sentirse bien, hombres y mujeres de todos
los tiempos han adoptado cuidados de
belleza como el uso de cosméticos, hábitos
de alimentación, los tocados, peinados y
aderezos; unas prácticas comunes y socialmente aceptadas.
Sin embargo, el carácter habitual y placentero de estos cuidados ha derivado hacia
prácticas de belleza más radicales como las
dietas o las cirugías estéticas para aumentar, reducir, alargar, acortar y en definidita modificar diferentes partes de nuestra
anatomía. Se pasa así de unas prácticas de
belleza, en principio triviales y productoras
de bienestar, a una situación de malestar en
la que prevalece el rechazo del propio
cuerpo, tal y como nos es genéticamente
dado, a favor del deseo de alcanzar un
cuerpo delineado según los modelos vigentes (Correa, 2000).
Unos modelos que se alejan, en ocasiones,
de las recomendaciones saludablemente
necesarias y nos presentan unos cuerpos
demasiado delgados pero exhibidos con
ostentación y descaro reivindicando su
belleza y supremacía ante el resto de los
mortales redondeados por algunos cúmulos
grasos.
El auge de las top models en los años
noventa puso de manifiesto el poder de la
belleza y la cotización de su alto caché
confirmó que la sociedad se rendía a los
encantos de unas mujeres que destacaban
por su esbeltez, y elegancia manteniendo
siempre sus cuerpos en forma y delgados
(Lomas, 2005).
Las campañas publicitarias actuales combinan la utilización de modelos “reales” con la
de cuerpos cada vez más delgados y desvalidos trasmitiendo una imagen enfermiza y
deteriorada que contrasta con lo que debería entenderse por bello a la par que
saludable.
El público más fácilmente influenciable por estos modelos suelen ser
jóvenes adolescentes o personas muy perfeccionistas y exigentes consigo mismas que
intentan a cualquier precio asemejar su
cuerpo al ideal estético publicitario. A
veces con trágicas consecuencias para su
salud y su autoestima.
¡MUJER ERES ARTE!

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